Hay una confusión muy extendida aún hoy que parte de la suposición errónea de que una foto original se puede reproducir exactamente igual. La muy citada obra de Walter Benjamin “La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica” (1) quizás haya dado pie a a la consolidación de esta idea. El caso es que ni ahora, en la época digital de la fotografía, ni antes en la argéntica, puede una imagen captada con una cámara fotográfica reproducirse exactamente igual a su primera producción, pues la propia técnica de la producción de las llamadas ‘copias’ lo imposibilita. La multiplicidad de elementos físicos o químicos que operan en la producción de una imagen fotográfica visible hace que a lo más que se pueda aspirar sea a una ‘similitud’ entre dos versiones, ‘copias’, de una foto.
Sin entrar en detalles técnicos, quien desee adentrarse en ellos encontrará en la bibliografía suficientes obras dedicadas a ellos, baste proponer a los curiosos lectores la transmisión digital de una foto tomada con sus móviles a otros dispositivos de visualización, propios o ajenos, para que puedan comprobar las más que apreciables diferencias que se dan.
Pero no solo el intento de re-producción de la foto ya hecha, y no digamos del aún más vano intento de hacer de nuevo una foto igual que tantos ingenuos han intentado, sino el mero visionado de una determinada imagen aparece modificado al variar las condiciones en que este se produce aún en un mismo dispositivo. La luz ambiente, el estado de los ojos, el ver la foto con elementos adicionales como gafas o lupas, la distancia y el ángulo desde el que se mira y tantas otras variabales que se dan hacen que la foto sufra nuevas transformaciones y que no se pueda hablar con propiedad de ‘re-producción’, de que se esté viendo ‘lo mismo’.
Y si a esto añadimos la variable de la multiplicidad de personas que pueden llegar a ver una foto, respecto a las que ya hemos consiederado incluso como autoras en alguna medida de la foto misma, la cosa se complica exponencialmente.
Queda así claro, confío, que la foto, como el autor según lo ya expuesto anteriormente, vienen a caer en una cierta indefinición por incompletitud, pues en cada acto tanto de producción como de visión están interviniendo nuevas variables, haciendo así que la idea de que la foto haya fijado un cierto estado de cosas en un momento determinado no sea más que eso, una idea, una ilusión, con la que operamos corrientemente como si no fuera así.
(1) Benjamin W. La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica. Ciudad de México: Editorial Itaca, 2003.